Red Alergia & Asma
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¿Qué es la marcha alérgica?

 

Las alergias suelen comenzar en los primeros años de vida, y se expresan primero como eccema en los niños pequeños. La progresión del eccema al desarrollo posterior de alergias alimentarias, rinitis alérgica y asma se denomina marcha alérgica. La marcha alérgica también se denomina marcha atópica.

Aproximadamente el 50 % de los niños con eccema padece asma y el 33 %, alergias alimentarias. Los niños con eccema también tienen un mayor riesgo de sufrir rinitis alérgica. Las alergias alimentarias en la infancia también son un factor de riesgo para la rinitis alérgica y el asma.

Las etapas de la marcha alérgica con cuatro niños de diferentes edades, desde un bebé hasta un preadolescente

La marcha alérgica (o marcha atópica) describe el avance natural de las enfermedades alérgicas desde la infancia hasta la adultez.

Paso 1 – Desde el nacimiento hasta el primer año: irritación de la piel, como urticaria o eccema

Paso 2 – Desde el primer año hasta los 3 años: alergias alimentarias (las ocho más comunes son: cacahuate, frutos secos, leche de vaca, huevos, trigo, soja, pescado y moluscos)

Paso 3 – Entre los 4 años y los 6 años: alergias ambientales y estacionales, incluida la rinitis alérgica

Paso 4 – Entre los 5 años y los 7 años: asma, una enfermedad crónica caracterizada por la inflamación de las vías respiratorias

¿Hay alguna forma de detener la marcha alérgica?

El eccema es frecuente entre los bebés y, por lo general, es hereditario. Los bebés de entre aproximadamente 3 a 6 meses de edad pueden comenzar a presentar piel reseca y con picazón, y la formación de manchas rojas e irritadas.

A medida que los investigadores continúan estudiando las causas del eccema, así como de las alergias y el asma, están llegando a la conclusión de que las intervenciones pueden ser posibles.

Según los médicos, la aplicación diaria de un humectante sin fragancia en la piel del bebé poco después del nacimiento puede retrasar y posiblemente prevenir la aparición del eccema. El tratamiento puede prevenir la pérdida de humedad y el daño a la piel, además de servir como barrera protectora contra alérgenos e irritantes.

Si bien ninguna dieta ni ningún alimento específicos pueden prevenir el eccema, los estudios recientes sugieren que las futuras mamás que llevan una alimentación saludable rica en frutas y verduras, pescado y vitamina D pueden reducir el riesgo de que su hijo presente eccema. Tomar un probiótico durante el embarazo también puede reducir ligeramente el riesgo que tiene el niño de sufrir eccemas. Además, la lactancia materna regular durante el primer año de vida del bebé puede disminuir la probabilidad de que el niño padezca la enfermedad.

Hable con el médico antes de considerar cualquier intervención, especialmente en relación con la alimentación durante el embarazo.

¿Se puede prevenir la alergia al cacahuate?

Los bebés y niños pequeños con eccema de moderado a grave corren riesgo de desarrollar alergia al cacahuate.

Las nuevas pautas de prevención de la alergia al cacahuate de los Institutos Nacionales de Alergia y Enfermedades Infecciosas dicen que los bebés con eccema grave, alergia al huevo o ambos tienen un alto riesgo de tener alergia al cacahuate y deben recibir alimentos que contengan cacahuate desde los 4 a 6 meses de edad para reducir dicho riesgo. Los bebés con eccema de leve a moderado deben recibir alimentos que contengan cacahuate alrededor de los 6 meses de edad para reducir el riesgo de tener alergia al cacahuate.

Siempre hable con un alergista certificado por el consejo médico antes de darle cacahuate a un niño que corre el riesgo de tener alergia al cacahuate.

Se están realizando estudios que abordan el eccema y la introducción temprana de otros alérgenos alimentarios, como la leche de vaca y el huevo.

¿Cómo mantener un sistema inmunitario fuerte?

Estas son algunas formas de ayudar a su sistema inmunitario:

  • Coma alimentos saludables y variados.
  • Manténgase activo: haga ejercicio con regularidad.
  • Pase tiempo al aire libre y absorba vitamina D.
  • Evite los desencadenantes de alergias y asma: polen, moho, ácaros del polvo, contaminación del aire y tabaco.
  • Mantenga un peso saludable.
  • Duerma lo suficiente.

Ningún suplemento se ha relacionado con la estimulación inmunitaria, pero puede tomar vitamina D si tiene niveles bajos o deficientes; los niveles bajos de vitamina D pueden afectar su sistema inmunitario.

¿Es posible la prevención? Un vistazo a la marcha alérgica

Image of children running and playing on a sunny day

Katie Kastan estaba preocupada. Su bebé Lucy estaba excepcionalmente intranquila y le costaba dormirse. Un pediatra desestimó sus preocupaciones y las calificó como típicas paranoias de madre primeriza.

Entonces Katie, que vive en Lino Lakes, Minnesota, notó que la piel de Lucy estaba roja y con picazón: tenía eccema.

Lucy mostraba signos que sugerían una enfermedad alérgica temprana.

En los niños pequeños, las alergias suelen manifestarse primero como eccema. Esta afección cutánea también puede asociarse a alergias alimenticias, infecciones de oído, rinitis alérgica y asma, lo que se conoce como “marcha alérgica”.

Katie llevó a Lucy a un alergólogo para que la examinara ya que más tarde mostró signos de alergias alimentarias. El alergólogo descubrió que Lucy tiene alergia al cacahuate y a los lácteos. Poco después se descubrió que Katie era alérgica al polen y a los perros. “Si un perro la lame, le sale urticaria”, dice Katie.

Ahora que tiene 4 años, Lucy tiene menos reacciones alérgicas a los perros, en lugar de progresar a una respuesta más grave.

Cómo romper la conexión

¿Hay algo que Katie y los padres de niños con asma y alergias puedan hacer para detener la marcha alérgica? No hay respuestas fáciles: es probable que la solución se encuentre en algún lugar de una maraña de genética, factores medioambientales y alimentación.

Ese consejo ha cambiado drásticamente con los hallazgos de dos estudios recientes en The New England Journal of Medicine.

Pero a medida que los investigadores continúan estudiando las causas del asma y las alergias, han descubierto que es posible realizar intervenciones.

Estudios recientes en The Journal of Allergy and Clinical Immunology sugieren que la alimentación de una futura madre durante el embarazo puede influir en si el bebé desarrolla alergias alimentarias, rinitis alérgica y asma.

Un estudio de 2014 descubrió que comer cacahuates en el primer trimestre del embarazo se asoció con un menor riesgo de que el niño desarrolle alergia al cacahuate.

Del mismo modo, consumir leche en el primer trimestre redujo las probabilidades de que el niño tuviera rinitis alérgica y asma. Comer trigo en el segundo trimestre redujo el riesgo de que el niño desarrollara dermatitis atópica, una forma de eccema.

¿Cuál es la moraleja? “Incluir estos alimentos podría ser beneficioso para la prevención de alergias y asma”, dice la alergóloga e inmunóloga Supinda Bunyavanich, MD, autora principal del estudio y profesora asistente de pediatría en Mount Sinai Hospital de Nueva York. “No recomendamos evitar alimentos específicos durante el embarazo”.

Desarrollar un sistema inmunitario fuerte tiene beneficios protectores

  • Coma alimentos saludables y variados.
  • Manténgase activo: haga ejercicio con regularidad.
  • Pase tiempo al aire libre y absorba vitamina D.
  • Evite los desencadenantes de alergias y asma: polen, moho, ácaros del polvo, contaminación del aire y tabaco.
  • Mantenga un peso saludable.
  • Duerma lo suficiente.

En un estudio de 2016, la Dra. Bunyavanich descubrió que una mayor ingesta de vitamina D de origen alimentario por parte de las futuras mamá, el equivalente a una porción de 8 onzas de leche por día redujo el riesgo de que sus hijos contraigan rinitis alérgica o fiebre del heno. El estudio no encontró ningún vínculo entre tomar suplementos de vitamina D y la rinitis alérgica.

“Mi consejo para las madres embarazadas sería considerar incluir alimentos ricos en vitamina D en su dieta”, expresó la Dra. Bunyavanich. También afirmó que “muchos alimentos ricos en vitamina D son alimentos saludables de todos modos”. Estos incluyen productos lácteos, cereales, pescado, huevos y champiñones.

 

Un salto adelante

En los últimos años, se ha renovado el enfoque sobre cuándo introducir ciertos alimentos sólidos a los bebés. Antes se les decía a los padres que evitaran dar a los lactantes alérgenos alimentarios comunes como el cacahuate, el huevo y la leche, ya que se creía que su introducción precoz provocaba alergias alimentarias.

Ese consejo ha cambiado drásticamente con los hallazgos de dos estudios recientes en The New England Journal of Medicine.

El estudio Learning Early About Peanut (LEAP) de 2015 encontró que los bebés con alto riesgo de alergia al cacahuate que comían regularmente pequeñas cantidades de proteína de cacahuate tenían menos probabilidades de desarrollar alergia al cacahuate. El estudio Persistence of Oral Tolerance to Peanut (LEAP-On) de 2016 reveló que los mismos bebés en riesgo no desarrollaron una alergia al cacahuate incluso después de haber evitado comer cacahuate durante un año.

Los médicos ahora aconsejan a los padres de niños en riesgo (aquellos que son alérgicos al huevo, tienen eccema de moderado a grave o tienen un hermano con alergia al cacahuate) que hablen con un alergólogo antes de introducir el cacahuate en la dieta de sus hijos.

Beneficios de la lactancia materna

Numerosos estudios muestran que la lactancia materna regular durante el primer año de vida puede disminuir la probabilidad de desarrollar asma, eccema y alergia a la leche de vaca. El estudio más reciente, de investigadores del University Children’s Hospital Basel en Suiza, reveló que la lactancia materna puede incluso proteger a los niños que tienen un gen asociado con el riesgo de asma.

A 2016 study by Dr. Bunyavanich found that higher intake of food-based vitamin D by expectant moms – the equivalent of an 8-ounce serving of milk each day – reduced the risk of their children getting allergic rhinitis, or hay fever. The study did not find any link between taking vitamin D supplements and
allergic rhinitis.

“My advice to pregnant moms would be to consider including vitamin D-rich foods in their diet,” Dr. Bunyavanich says. “A lot of vitamin D-rich foods are foods that are healthy for us to eat anyway,” she says. These include dairy products, cereals, fish, eggs and mushrooms.

Del eccema al asma

Para muchos niños, la marcha alérgica comienza con el eccema, que a menudo se desarrolla en los primeros 6 meses de vida. El eccema no siempre es una enfermedad alérgica, pero los alérgenos suelen influir. Los alérgenos alimentarios pueden provocar un brote de eccema, al igual que los alérgenos comunes de interior, como los ácaros del polvo y la caspa de las mascotas.

Ese consejo ha cambiado drásticamente con los hallazgos de dos estudios recientes en The New England Journal of Medicine.

Según investigaciones recientes, el eccema es el primer lugar en el que las alergias tienen impacto, ya que precede al desarrollo de alergias nasales y asma. La investigación también indica que puede haber un margen de tiempo para tratar el eccema y prevenir o retrasar el desarrollo de alergias.

Los padres deben hablar con un pediatra si el eccema surge en la primera infancia. Una forma de prevenir los problemas de la piel desde el principio es hidratar la piel de forma rutinaria.

“Descubrimos que lo mejor que se puede hacer desde el principio con los bebés es usar una crema humectante para la piel baja en alergénicos”, dice Nancy Ott-Pinckaers, alergóloga de Allergy & Asthma Specialists, PA, en Minneapolis.

Reducir el contacto con los ácaros del polvo en una etapa temprana de la vida también puede ayudar. Sin embargo, las investigaciones en torno a la caspa de las mascotas son contradictorias: algunos estudios sugieren que la exposición a la caspa de perros y gatos puede provocar alergias, mientras que otros afirman que es preventivo.

 

¿Puede ayudar la inmunoterapia?

La inmunoterapia con alérgenos, en la que los pacientes reciben dosis pequeñas y en aumento de un alérgeno para desarrollar tolerancia y reducir los síntomas, puede prevenir la progresión de la rinitis alérgica al asma, así como detener el desarrollo de nuevas alergias, según un artículo en Allergy, una revista médica de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica. Hable con un alergólogo para averiguar si las vacunas antialérgicas o los comprimidos sublinguales de inmunoterapia son adecuados para usted.

Según la Academia Estadounidense de Otorrinolaringología – Cirugía de Cabeza y Cuello, las infecciones de oído u otitis media son comunes en los bebés, pero no son consecuencia de las alergias. Sin embargo, las alergias pueden influir en el desarrollo de infecciones de oído en niños de 3 a 6 años, particularmente en aquellos que desarrollan inflamación en los senos paranasales.

Las alergias alimentarias en la infancia son también un factor de riesgo de rinitis alérgica (fiebre del heno) y asma.

En un estudio reciente de 363 000 niños y adolescentes con alergia alimentaria, los investigadores del Children’s Hospital of Philadelphia encontraron que el 35 por ciento, particularmente aquellos con alergia a la leche, el cacahuate y el huevo, desarrolló rinitis alérgica, mientras que el 35 por ciento desarrolló asma. El riesgo de asma fue mayor para las personas con alergias alimentarias múltiples que para las personas alérgicas a un solo alimento.

En riesgo de desarrollar asma

Exposición al humo del tabaco

Existen numerosos estudios que demuestran el impacto negativo del humo del tabaco de segunda mano en los bebés que están por nacer, los lactantes y los niños, ya que los hace más susceptibles de padecer asma, alergias y otros problemas de salud. Según un estudio de 2016 publicado en Molecular Systems Biology, fumar durante el embarazo puede cambiar la composición genética del bebé, y estos cambios están relacionados con un deterioro de la función pulmonar en la primera infancia.

Obesidad

Existe un fuerte vínculo entre la obesidad y el asma, independientemente de la marcha alérgica. El aumento excesivo de peso durante los primeros dos años de vida puede afectar la función pulmonar y aumentar el riesgo de desarrollar asma a los 6 años, según un estudio de 2014 en Annals of Allergy, Asthma and Immunology.

Vivir en una zona urbana con contaminación del aire

Un estudio europeo de 2013 muestra que la exposición a la contaminación del aire a una edad temprana, especialmente de los gases de escape de camiones y automóviles, puede poner a los niños y adolescentes en mayor riesgo de desarrollar asma que aquellos que viven con menos contaminación.

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