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Hipertensión Pulmonar

 

photo of A middle aged man with a contemplative look on his face.

¿Qué es la hipertensión pulmonar?

La hipertensión pulmonar (HP) es la presión arterial alta en los pulmones. Aunque a veces se le llama “la otra presión arterial alta”, es diferente de la presión arterial sistémica que el médico mide con un brazalete.

Cuando los vasos de los pulmones se estrechan, se ponen rígidos o se obstruyen, la presión se acumula, lo que hace que el corazón deba esforzarse más para bombear sangre a todos los espacios de los pulmones. Este factor de estrés puede provocar fallas en la cámara del lado derecho del corazón y, en última instancia, la muerte.

La HP se considera una enfermedad poco frecuente; sin embargo, los expertos afirman que es difícil calcular la cantidad de personas afectadas.

La HP suele estar mal diagnosticada porque los médicos generalmente consideran enfermedades más comunes, como el asma, como la causa principal de los síntomas. El diagnóstico erróneo es un problema grave para las personas afectadas, ya que puede retrasar el tratamiento crítico que podría prolongar y mejorar la calidad de vida.

Si usted tiene otra afección asociada con la hipertensión pulmonar, como una enfermedad del tejido conectivo, embolia pulmonar, infección por VIH, enfermedad hepática, enfermedad cardíaca, EPOC o antecedentes familiares de HP, consulte a su médico, ya que estas afecciones podrían indicar la presencia de HP.

¿Cuáles son los síntomas de la hipertensión pulmonar?

Dado que la HP es muy similar al asma, en ocasiones, comprende síntomas comunes a los del asma, como los siguientes:

  • tos seca
  • falta de aire
  • dificultad para respirar 
  • pérdida de energía 

Otros posibles síntomas son los siguientes:

  • mareos;
  • dolor de pecho;
  • desmayos;
  • hinchazón de las piernas;
  • hinchazón de los pies y las manos (también llamada edema);
  • el fenómeno de Raynaud, por el cual el paciente presenta color blanco tiza o azul en los dedos de las manos o de los pies, que pueden entumecerse con el frío. Los labios y la tez también pueden verse azules, debido a la falta de oxígeno en el torrente sanguíneo.

¿Cómo se diagnostica la hipertensión pulmonar?

El médico revisará su historial médico y familiar, y realizará algunas pruebas preliminares, como las siguientes:

  • análisis de sangre
  • radiografías de tórax
  • electrocardiograma (ECG)
  • pruebas de función pulmonar
  • ecocardiograma
  • pruebas de tolerancia a la actividad física

Si los resultados iniciales señalan HP, es probable que lo remitan a un especialista. Se debe realizar un cateterismo de lado derecho del corazón y un estudio de ventilación o perfusión pulmonar para determinar el diagnóstico, el pronóstico y el tratamiento.

¿Cuál es el tratamiento de la hipertensión pulmonar?

En la actualidad, no existe una cura para la HP; sin embargo, en los últimos 25 años, se han visto avances significativos en las opciones de tratamiento para las personas que viven con la enfermedad, entre los que se incluyen 14 medicamentos dirigidos, aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA), para dos tipos de HP. Los pacientes también pueden recibir tratamiento con oxigenoterapia.

En el caso de los pacientes con un tipo de la enfermedad que es causado por coágulos de sangre en los pulmones, puede recomendarse una operación muy especializada para eliminar las obstrucciones de las arterias pulmonares.

Si la hipertensión pulmonar es causada por ciertas condiciones médicas, enfermedades cardíacas o pulmonares, se abordarán tratamientos adicionales, a fin de tratar la enfermedad subyacente.

Recursos para pacientes

Pulmonary Hypertension Association: PHAssociation.org 

PHA Classroom: PHAClassroom.org 

American Thoracic Society: thoracic.org