¿Sabía que los ataques de asma, las visitas a la sala de emergencias y las hospitalizaciones relacionadas con el asma aumentan en septiembre? Esto se conoce como el pico de asma de septiembre.
De un vistazo: Pico de asma de septiembre
- El pico de asma de septiembre es un aumento anual de los ataques de asma. Por lo general, alcanza su punto máximo durante la tercera semana de septiembre.
- Los virus respiratorios son el principal desencadenante. Los virus del resfriado se propagan rápidamente en la escuela y en el lugar de trabajo. Luego pueden propagarse a las familias y comunidades.
- Los alérgenos del otoño pueden empeorar el asma. El polen de ambrosía y el moho son desencadenantes comunes del asma en septiembre.
- Use su inhalador de control todos los días. No deje de usarlo solo porque se haya sentido mejor durante el verano. Ayuda a prevenir la inflamación de las vías respiratorias y reduce el riesgo de sufrir un ataque de asma, especialmente cuando se expone a alérgenos en el otoño.
- Siga su plan de acción para el asma. Si sus síntomas empeoran o necesita usar su inhalador de rescate o alivio rápido con mayor frecuencia, comuníquese con su proveedor de atención médica.
¿Qué es el pico de asma de septiembre?
¿Usted o un ser querido se encuentran entre los 28 millones de estadounidenses diagnosticados con asma? Si es así, debe saber que septiembre es una época de mayor incidencia de ataques de asma.
Este es el mes en el que las visitas a la sala de emergencias y al hospital por ataques de asma aumentan hasta alcanzar su nivel más alto del año, especialmente entre los niños.
- Los casos de asma comienzan a aumentar a principios de septiembre.
- La semana pico de asma de septiembre es la tercera semana del mes. Durante esta semana las consultas médicas, las visitas a la sala de emergencias y las hospitalizaciones relacionadas con el asma alcanzan su nivel más alto.
- Los casos relacionados con asma y los ataques de asma comienzan a disminuir durante la cuarta semana de septiembre. Vuelven a sus niveles habituales a principios de octubre.
¿Por qué ocurre el pico de asma de septiembre? Septiembre es una época en la que adultos y niños están expuestos a más desencadenantes de alergias y asma que durante el verano.
En algunas zonas de los Estados Unidos, el aumento de casos esperados en septiembre puede comenzar a finales de agosto. En otras zonas, el aumento puede producirse en octubre.
Recuerde: aunque el aumento de las exacerbaciones del asma alcanza su punto máximo durante la tercera semana de septiembre, estas pueden ocurrir en cualquier momento. La mejor manera de mantenerse saludable es estar preparados. Siga su plan de acción para el asma, use los medicamentos según las indicaciones y conozca los factores que desencadenan su asma antes de que los síntomas aparezcan.
¿Por qué empeora el asma en septiembre?
Muchas personas notan que su asma empeora en septiembre. Los médicos lo denominan el pico de asma de septiembre. Los ataques de asma tienden a aumentar durante esta época del año. Los niños en edad escolar son los más afectados, pero los adultos también pueden presentar más síntomas de asma.
No existe una razón específica por la que el asma empeora en septiembre. El aumento de los casos de asma en septiembre se debe a una combinación de desencadenantes y circunstancias que se dan al mismo tiempo.
Los niños regresan a la escuela a finales del verano y pasan más tiempo en contacto cercano con sus compañeros de clase. Muchos adultos también retoman sus rutinas habituales familiares y laborales después del verano. A medida que las personas pasan más tiempo juntas en espacios cerrados, los virus respiratorios, como los del resfriado común, la gripe, el COVID-19 y el VRS, se propagan con mayor facilidad. Los niños suelen llevar los virus a casa, donde se transmiten a otros miembros de la familia, desde los hermanos hasta los abuelos.
Estas infecciones inflaman las vías respiratorias y desencadenan síntomas de asma. Los estudios señalan a los virus respiratorios como uno de los principales desencadenantes de los ataques de asma en septiembre.
Además, en septiembre comienza la temporada de alergias de otoño en muchas partes del país. Los niveles de polen de ambrosía suelen alcanzar su punto máximo. El moho puede crecer en las hojas húmedas y en lugares mojados después de la lluvia. Si se inhalan, estos alérgenos pueden inflamar las vías respiratorias y dificultar la respiración.
Pasar más tiempo en espacios cerrados después del verano puede aumentar la exposición a los desencadenantes del asma que ese encuentran en interiores. Los alérgenos interiores incluyen ácaros del polvo, moho, caspa de mascotas y olores fuertes de productos de limpieza o ambientadores.
Los contaminantes del aire también pueden influir. Los gases de escape de los autobuses escolares detenidos con el motor encendido, los camiones y el tráfico intenso pueden irritar los pulmones. En algunas zonas, el humo de los incendios forestales o las tormentas eléctricas pueden empeorar la calidad del aire.
Otra razón del pico de asma de septiembre es que algunas personas dejan de usar su medicamento de control diario durante el verano porque se sienten bien. Cuando regresan a la escuela o al trabajo y están expuestas a más desencadenantes, es posible que sus vías respiratorias ya estén inflamadas, lo que aumenta la probabilidad de sufrir un ataque de asma.
¿A quiénes afecta el pico de asma de septiembre?
El pico de asma de septiembre puede afectar a personas de todas las edades. Sin embargo, algunos grupos tienen un mayor riesgo.
Los niños en edad escolar presentan el mayor aumento de ataques de asma durante septiembre. Cuando regresan a la escuela después de las vacaciones de verano, están expuestos a más virus del resfriado, alérgenos y otros desencadenantes del asma. Estos pueden incluir los gases de escape diésel de los autobuses escolares que están detenidos con el motor encendido y los ambientadores perfumados utilizados en los salones de clases.
Los adultos con asma también pueden experimentar un empeoramiento de los síntomas, especialmente los padres y cuidadores de niños en edad escolar. Los niños suelen llevar a casa virus respiratorios de la escuela, lo que aumenta el riesgo de exacerbaciones del asma para toda la familia.
Las personas con asma alérgica tienen riesgo durante el otoño. El polen de ambrosía, el moho en interiores y exteriores, y otros alérgenos en interiores, como los ácaros del polvo, pueden aumentar el riesgo de exacerbaciones.
Las personas con asma mal controlada tienen un mayor riesgo. Esto incluye a quienes dejan de usar su medicamento de control diario durante el verano porque pueden sentirse mejor. Continuar su tratamiento para el asma según las indicaciones, incluso si sus síntomas mejoran durante el verano, puede ayudar a prevenir los ataques de asma durante el pico de septiembre.
¿Qué tan frecuente es el pico de asma de septiembre?
Se han registrado epidemias de asma en septiembre en muchos países. Se estima que entre el 20 % y el 25 % de todos los ataques de asma infantiles que requieren atención médica de emergencia ocurren durante septiembre.
En los Estados Unidos, la mayor cantidad de casos de asma en septiembre suele registrarse en el noreste y el medio oeste. Los virus respiratorios, como los del resfriado y la gripe, también comienzan a circular. El polen de ambrosía alcanza niveles elevados en esta época del año y se encuentra en todos los Estados Unidos.
En el sur, el calor y la humedad persistentes de septiembre pueden desencadenar síntomas de asma. Las tormentas eléctricas intensas son frecuentes en esta época del año. La temporada de huracanes continúa hasta noviembre.
Y en el oeste, las personas con asma pueden verse afectadas por el humo de incendios forestales. Este humo puede desplazarse cientos de kilómetros y afectar la calidad del aire.
El fenómeno del pico de asma de septiembre apareció por primera vez en los titulares a principios de la década de 2000. Las exacerbaciones del asma en septiembre alcanzaron su nivel más alto en 2005. Desde entonces, los casos han disminuido ligeramente y se han estabilizado. No obstante, septiembre sigue siendo el mes con más ataques de asma que requieren hospitalización.
¿Qué puede desencadenar el asma durante septiembre?
Septiembre es un mes de transición. Es el final del verano y el comienzo del otoño. El calor y la humedad pueden disminuir en el noreste y el medio oeste, pero la ambrosía está en plena floración y libera grandes cantidades de polen.
Septiembre también es la época en que las personas comienzan a pasar más tiempo en espacios cerrados. La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) estima que las personas pasan el 90 % de su tiempo en espacios cerrados. Esto significa que niños y adultos comparten espacios cerrados y propagan gérmenes durante la temporada de resfriados y gripe. También están expuestos a más alérgenos en interiores.
Estos son algunos desencadenantes comunes del asma en septiembre:
- Virus respiratorios. El resfriado común, la gripe, el COVID-19 y el VRS son altamente contagiosos. Pueden propagarse fácilmente en espacios cerrados. Cualquier infección respiratoria puede ser más grave para las personas con asma y provocar un ataque de asma. Estos virus pueden dar lugar a visitas a la sala de emergencias y hospitalizaciones.
- Alérgenos en exteriores. El polen de ambrosía es un alérgeno potente; la ambrosía comienza a florecer a principios de agosto y permanece presente hasta la primera helada. Rastrillar o recoger hojas húmedas en el otoño puede causar una exposición al moho.
- Alérgenos en interiores. Los desencadenantes comunes en interiores incluyen el moho, los ácaros del polvo, la caspa de las mascotas, las cucarachas y los ratones. Cualquiera de estos puede exacerbar las alergias y desencadenar síntomas de asma. El moho puede aparecer alrededor de una llave de agua con fugas. Los ácaros del polvo se encuentran en la ropa de cama, las alfombras y los animales de peluche.
- Muchos niños en edad escolar comienzan a practicar deportes de otoño o a asistir a clases de educación física en septiembre. Para los adultos, el clima todavía es lo suficientemente cálido como para realizar actividad física. El ejercicio, especialmente al aire libre durante la temporada de ambrosía o cuando la calidad del aire es mala, puede desencadenar el asma.
- Cambios en el clima. Con la transición del verano al otoño, las mañanas más frescas, el aire frío y los cambios repentinos del clima pueden desencadenar síntomas de asma en algunas personas. Estos cambios en el clima también pueden aumentar la sensibilidad de las vías respiratorias.
- Contaminación del aire. La mala calidad del aire puede desencadenar el asma. Los gases de escape de los autobuses escolares detenidos con el motor encendido, los camiones y el tráfico intenso pueden permanecer en el aire e irritar las vías respiratorias. Los niveles de contaminación por ozono todavía pueden ser altos durante los días cálidos de septiembre. Los gases pueden entrar en los salones de clases y oficinas a través de ventanas abiertas y conductos de ventilación.
- Humo de incendios forestales. Los incendios forestales pueden ocurrir en cualquier lugar, pero son más frecuentes en la costa oeste y el suroeste. El humo de incendios forestales puede desplazarse cientos o incluso miles de kilómetros. En los últimos años, el humo de incendios forestales procedente de Canadá se ha desplazado hacia el medio oeste y la costa este. Aunque un incendio forestal se encuentre lejos, el humo puede generar bruma, empeorar la calidad del aire y desencadenar el asma.
- Tormentas eléctricas. En algunas partes del país todavía pueden producirse tormentas eléctricas intensas en septiembre (la temporada de huracanes se extiende hasta noviembre). Aunque es poco frecuente, las tormentas eléctricas intensas pueden desencadenar ataques de asma en algunas personas. Las lluvias intensas y los vientos fuertes pueden fragmentar el polen suspendido en el aire en partículas diminutas y dispersar las esporas de moho, lo que facilita que se inhalen profundamente en los pulmones. Esto puede provocar síntomas repentinos de asma durante una tormenta o poco después.
- Olores fuertes. Los olores fuertes, como los de perfumes, colonias o productos para el cabello pueden irritar las vías respiratorias y desencadenar síntomas de asma. Las clases de arte o aquellas que incluyen trabajos de carpintería pueden provocar síntomas debido a los olores fuertes o al polvo. En algunas oficinas y salones de clases se utilizan ambientadores o velas perfumadas que pueden desencadenar síntomas de asma. Los productos de limpieza también pueden contener sustancias químicas y olores fuertes.
- Estrés. Regresar a la escuela, conciliar las responsabilidades laborales y familiares o adaptarse a nuevas rutinas puede aumentar el estrés. El estrés emocional es un desencadenante común del asma para muchas personas.
- Humo del tabaco y vapeo. La exposición al humo del cigarrillo o al aerosol de los cigarrillos electrónicos puede ocurrir en cualquier época del año, pero es importante incluirla como un posible desencadenante del asma en septiembre. Incluso el humo de tercera mano —los residuos que quedan en la ropa, los muebles y otras superficies— puede afectar a las personas con asma.
Los síntomas nocturnos suelen ser una señal de advertencia importante del asma. Si se despierta por la noche con tos, sibilancias o falta de aire, es posible que su asma no esté bien controlada.
Hable con un especialista en asma sobre las maneras de evitar sus desencadenantes. De esta manera, puede mejorar el control del asma antes de que los síntomas se vuelvan graves.
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¿Cómo mantenerse saludable durante el pico de asma de septiembre?
La preparación es fundamental para mantenerse saludable durante el pico de asma de septiembre. Si usted o su hijo tiene asma, esto es lo que deben planificar antes y durante el mes de septiembre:
Programe una consulta de control del asma para todos los miembros de la familia antes de septiembre. Durante esta consulta, hable sobre el control actual de su asma. El asma no controlada aumentará su riesgo de exacerbaciones al acercarse el otoño.
Revise su plan de acción para el asma. Este es un tipo de plan de tratamiento que usted prepara junto con su médico. Detalla lo que debe hacer si presenta síntomas repentinos de asma. Si es necesario, adapte su plan de acción para el asma si su exposición a los desencadenantes del asma es mayor en septiembre. Asegúrese de que el personal de enfermería de la escuela tenga una copia del plan de acción para el asma de su hijo.
Asegúrese de resurtir todos los medicamentos para el asma antes de septiembre, incluso antes de que los niños regresen a la escuela. Verifique nuevamente la fecha de vencimiento de su inhalador de rescate o alivio rápido.
Use los inhaladores de control diario según las indicaciones, incluso durante los meses de verano. Los estudios muestran que la tasa más baja de resurtido de medicamentos para el asma se registra en julio. En las consultas médicas, muestre cómo utiliza su inhalador para confirmar que lo está usando correctamente.
Tenga sus medicamentos a mano en la escuela y el trabajo, especialmente un inhalador de rescate o alivio rápido para tratar los síntomas repentinos de asma.
Identifique y evite los desencadenantes del asma, especialmente si usted o su hijo tiene asma alérgica. Si la temporada de ambrosía representa un problema, haga ejercicio en espacios cerrados. En el caso de los niños en edad escolar, hable con los profesores sobre la posibilidad de que permanezcan en interiores durante el recreo o la clase de educación física.
Revise el aire interior del hogar, la escuela y el trabajo para detectar posibles desencadenantes del asma. Mantenga las ventanas cerradas y las mascotas alejadas (en casa, mantenga a las mascotas fuera del dormitorio; en la escuela, pregunte si pueden mantener a las mascotas fuera del salón de clases). Lave la ropa de cama y las fundas de las almohadas para eliminar los ácaros del polvo. Hable con el personal de limpieza del trabajo y de la escuela para averiguar si los productos químicos de limpieza podrían estar provocando síntomas.
Verifique el control del asma. ¿Usted o su hijo usa un inhalador de alivio rápido dos veces por semana en septiembre o en cualquier otra época del año? ¿O presenta síntomas nocturnos? Estas son señales de que el asma podría no estar bien controlada. Responda un breve cuestionario utilizando la Regla de 2 (Rules of 2®) para determinar su nivel de control del asma en ControlarTuAsma.org. Si las señales indican que el asma no está bien controlada, consulte de inmediato a un profesional de la salud.
Use un medidor de flujo máximo. Este es un dispositivo que puede detectar el inicio de problemas pulmonares y advertirle que se aproxima un ataque de asma.
Vacúnese contra la gripe y el COVID-19 con anticipación para prevenir infecciones o síntomas graves. Las vacunas contra la gripe suelen estar disponibles en las farmacias a finales de agosto.
Fomente el lavado de manos para reducir el riesgo de contraer un resfriado o un virus. Muchas escuelas y lugares de trabajo proporcionan desinfectante para manos.
Es importante mantener un buen control del asma durante todo el año. Si tiene asma que no está bien controlada a pesar de usar un medicamento de control diario, hable con un especialista en asma. Es posible que tenga asma moderada a grave. Existen nuevos medicamentos llamados “biológicos”, para tratar el asma de moderada a grave. Estos medicamentos actúan sobre la causa de los síntomas en lugar de solo tratar los síntomas.
¿Cómo pueden los padres y las escuelas ayudar a los niños durante el pico de asma de septiembre?
El pico de asma de septiembre ocurre poco después del inicio de las clases. Los padres pueden comenzar a trabajar conjuntamente con el proveedor de atención médica de su hijo y la escuela durante los meses de verano. Esto puede garantizar que exista un plan para controlar los síntomas del asma.
Una buena comunicación con el personal escolar y un plan de acción para el asma claro pueden ayudar a mantener saludables a los niños durante todo el año.
Qué pueden hacer los padres
Los padres pueden reducir el riesgo de que su hijo sufra un ataque de asma si se preparan con anticipación.
- Programe una consulta de control del asma antes de que comiencen las clases en agosto o septiembre. Hable con el proveedor de atención médica sobre el nivel de control del asma de su hijo.
- Siga el plan de acción para el asma. Compártalo con el personal de enfermería de la escuela, los maestros, los entrenadores y el personal escolar. Asegúrese de que su hijo siga el plan.
- Asegúrese de que su hijo use los medicamentos para el asma según las indicaciones. Asegúrese de que su hijo use sus inhaladores de control diario para el asma según lo programado, si se los recetaron.
- Prepare un medicamento de alivio rápido para el asma para llevar a la escuela. Dé a su hijo un inhalador de albuterol de alivio rápido para que lo lleve consigo en la escuela (envíe también un espaciador si es necesario). Verifique que el inhalador no esté vencido y que contenga suficiente medicamento. Averigüe si la escuela dispone de inhaladores de albuterol de reserva para emergencias.
- Revise las posibles exposiciones en el salón de clases. Algunas clases, como los laboratorios de ciencias, las clases de arte, carpintería o taller, pueden exponer a los estudiantes al polvo, vapores, sustancias químicas u olores fuertes que pueden desencadenar síntomas de asma. Si su hijo va a comenzar la escuela secundaria o preparatoria, revise su horario de clases antes de que comiencen las clases. Antes del inicio del año escolar, visite los salones de clases e identifique posibles desencadenantes del asma. Luego, colabore con los maestros y el personal de enfermería de la escuela para reducir la exposición de su hijo.
- Esté atento a las primeras señales de advertencia. La tos, las sibilancias, la falta de aire, despertarse durante la noche o usar con frecuencia un inhalador de alivio rápido pueden indicar que el asma está empeorando.
- Vacúnese para ayudar a prevenir enfermedades. La vacuna contra la gripe se recomienda para todas las personas con asma a partir de los 6 meses de edad. Las vacunas anuales, incluida la vacuna contra el COVID-19, suelen estar disponibles en las farmacias en septiembre.
- Fomente hábitos saludables. Lavarse bien las manos puede ayudar a proteger a los niños de las bacterias y otros gérmenes. Mantenga a los niños en casa si se enferman.
¿Su hijo con asma también tiene alergias alimentarias graves? Colabore con la escuela de su hijo para reducir el riesgo de reacciones alérgicas a los alimentos, comparta un plan de atención de emergencia actualizado y asegúrese de que haya epinefrina disponible de inmediato.
Qué pueden hacer las escuelas
Las escuelas pueden ayudar a mantener seguros a los niños con asma.
- Mantenga una copia del plan de acción para el asma. Asegúrese de que el personal, incluidos los maestros, los entrenadores y los conductores de autobuses escolares, sepan qué hacer si un niño presenta síntomas de asma.
- Permita un acceso rápido a los medicamentos para el asma. Los niños deben poder acceder rápidamente a su inhalador de alivio rápido en caso de una emergencia por asma. Siga las políticas escolares estatales y locales sobre los inhaladores de albuterol de reserva y la capacitación para su uso.
- Reduzca los desencadenantes del asma. Mantenga los salones de clases limpios y secos para prevenir la aparición de moho, incluso durante los meses de verano. Elija productos de limpieza sin fragancia siempre que sea posible.
- Mejore la calidad del aire. Reduzca los gases de escape de diésel limitando el tiempo que los autobuses escolares permanecen con el motor encendido cerca de los edificios escolares. Mantenga los sistemas de calefacción y aire acondicionado en buen estado de funcionamiento.
- Tenga un plan para los días en que la calidad del aire sea mala. Colabore con los maestros de educación física para trasladar las clases a espacios cerrados cuando la contaminación del aire, el humo de los incendios forestales o los niveles elevados de polen hagan que no sea seguro para los estudiantes con asma hacer ejercicio al aire libre.
- Reduzca al mínimo la exposición a olores fuertes. Pida a los maestros que no usen ambientadores con fragancia ni otros productos perfumados en el salón de clases.
- Haga que el ejercicio sea seguro. Los niños con asma deben poder participar en deportes y clases de educación física. Es posible que necesiten usar su inhalador de alivio rápido antes de hacer ejercicio, si su proveedor de atención médica lo recomienda.
- Prevenga el acoso escolar. Las investigaciones muestran que los niños con asma tienen más probabilidades de sufrir acoso escolar. Cree un ambiente escolar positivo mediante el desarrollo de políticas claras contra el acoso escolar y fomente el respeto entre todos.
¿Pueden los estudiantes con asma llevar consigo inhaladores de alivio rápido en la escuela?
Sí, los niños con asma tienen derecho a llevar consigo y usar los inhaladores de albuterol de alivio rápido recetados (también llamados inhaladores de rescate), de conformidad con las leyes federales y estatales. Es fundamental que los niños con asma tengan acceso rápido a su inhalador de alivio rápido para tratar los síntomas. Retrasar el tratamiento puede provocar un empeoramiento de los síntomas. También puede provocar un ataque de asma potencialmente mortal.
¿Cómo saber si su hijo está preparado para llevar consigo el inhalador en la escuela? Su hijo debe saber cómo usar correctamente el inhalador. Su hijo debe ser capaz de identificar los síntomas del asma. Hable con el médico de su hijo, el personal de enfermería de la escuela y los maestros para determinar si está preparado.
Si su hijo aún no está preparado para llevar consigo el inhalador, colabore con la escuela para establecer un plan de tratamiento de emergencia. Averigüe si la escuela de su hijo dispone de inhaladores de albuterol de reserva y dónde se guardan.
Al inicio del año escolar, asegúrese de que los maestros de su hijo comprendan las leyes que permiten a los estudiantes llevar consigo sus inhaladores. Su hijo no debe ser sancionado por llevar consigo o usar su inhalador para el asma.
¿Cómo afecta el pico de asma de septiembre a los adultos?
La mayoría de las investigaciones sobre el asma en septiembre se centran en su impacto en los niños. Sin embargo, muchos adultos también se ven afectados.
Una de las razones es que los virus respiratorios se propagan rápidamente en el otoño. Los niños suelen contraer un resfriado o la gripe en la escuela y llevar el virus a casa. Los adultos también pueden contraer un virus en el lugar de trabajo. Una vez en casa, los virus se propagan a otros miembros de la familia, desde los hermanos hasta los abuelos.
Para las personas con asma, los virus respiratorios son una de las principales causas de ataques de asma en septiembre. Las infecciones virales pueden inflamar las vías respiratorias, dificultar la respiración y aumentar el riesgo de síntomas graves.
Los adultos mayores y las personas con otras afecciones de salud pueden ser más vulnerables a enfermarse gravemente. Esto hace que sea aún más importante mantener el asma bien controlada.
Los adultos pueden reducir el riesgo usando sus medicamentos para el asma según las indicaciones y siguiendo su plan de acción para el asma. Mantenga sus vacunas al día, practique una buena higiene de manos y busque atención médica si los síntomas del asma comienzan a empeorar.
¿Cómo controlar el asma durante el pico de asma de septiembre?
No permita que el pico de asma de septiembre lo tome por sorpresa. Puede reducir el riesgo si se prepara con anticipación.
Use sus medicamentos para el asma según las indicaciones, siga su plan de acción para el asma y lleve siempre consigo su inhalador de alivio rápido. Prevenga los ataques de asma evitando, siempre que sea posible, los virus respiratorios, los alérgenos del otoño, el humo, los olores fuertes y la mala calidad del aire.
Duerma lo suficiente, controle el estrés y mantenga al día las vacunas recomendadas. Si sus síntomas de asma empeoran o necesita usar su inhalador de alivio rápido con mayor frecuencia, comuníquese con su proveedor de atención médica para una consulta de control.
Otros consejos importantes:
- Use correctamente sus medicamentos para el asma. Si su proveedor de atención médica le receta un inhalador de control diario, úselo todos los días según las indicaciones, incluso si se siente bien. Los medicamentos de control ayudan a reducir la hinchazón y la inflamación en las vías respiratorias. Esto disminuye la probabilidad de que los desencadenantes del asma, como los virus, el polen de ambrosía o el moho, provoquen un ataque de asma durante el otoño. Si su asma aún no está bien controlada, hable con su proveedor de atención médica. Es posible que le recomiende cambiar el medicamento o añadir otro tratamiento.
- Use correctamente su inhalador. Usar el inhalador con la técnica correcta ayuda a que una mayor cantidad del medicamento llegue a sus pulmones. Pida a su proveedor de atención médica o farmacéutico que observe cómo utiliza su inhalador y confirme que lo está usando correctamente. Si usa un inhalador de dosis medida, pregunte si una cámara de retención con válvula o un espaciador podrían serle útiles. El espaciador se conecta al inhalador y ayuda a que una mayor cantidad del medicamento llegue a los pulmones. Puede ser especialmente útil para los niños y los adultos mayores.
- Conozca los desencadenantes de su asma. Aprenda qué factores provocan sus síntomas de asma y trate de evitarlos cuando sea posible. Entre los desencadenantes comunes del otoño se incluyen los virus respiratorios, el polen de ambrosía, el moho, los ácaros del polvo, el humo y los olores fuertes. Lleve un registro de sus síntomas y de lo que estaba haciendo antes de que comenzaran.
También es importante mantener un sistema inmunitario fuerte para combatir los virus respiratorios, que comienzan a circular con mayor frecuencia en septiembre.
¿Cuáles son algunos consejos para fortalecer el sistema inmunitario?
Los hábitos de vida saludables y una higiene básica pueden ayudar a fortalecer su sistema inmunitario o el sistema inmunitario de su hijo. Esto puede ayudar a prevenir la propagación de gérmenes en el hogar, la escuela y el trabajo durante todo el año. También es una parte importante para reducir el riesgo de un ataque de asma.
Asegúrese de que todos los miembros de la familia tengan sus vacunas al día.
La vacuna contra la gripe se recomienda para todas las personas de 6 meses de edad en adelante. Es especialmente importante para las personas con asma y los adultos mayores. La vacuna contra el COVID-19 también se recomienda para las personas con asma. Vacunarse brinda una protección importante y reduce el riesgo de enfermedades graves.
La mayoría de los niños reciben la vacuna contra la neumonía como parte de la vacunación infantil de rutina. La vacuna contra la neumonía también se recomienda para:
- niños de 5 a 17 años con asma;
- adultos de 18 a 49 años con asma o EPOC; y
- todos los adultos de 50 años o más.
Reduzca el estrés diario.
El estrés puede afectar la capacidad del cuerpo para combatir enfermedades. Mantenga rutinas diarias para que su día sea menos estresante. La práctica de yoga o meditación, y escuchar música puede ayudar. Hablar con un amigo cercano puede ayudar a aliviar el estrés.
Haga ejercicio todos los días.
El ejercicio regular y moderado puede ayudar a mantener sus pulmones sanos. Esto puede incluir 30 minutos de ejercicio cinco veces a la semana para adultos y 60 minutos todos los días para niños. La actividad física diaria también favorece la salud del corazón y contribuye a una mayor sensación de bienestar.
Lleve una alimentación saludable.
Consuma una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y cereales integrales, y baja en grasas saturadas. Esto puede contribuir a una buena salud y ayudar a mantener sano el sistema inmunitario. También es importante mantenerse hidratado, especialmente si hace calor afuera. Mantenga una botella de agua cerca durante el día.
Duerma lo suficiente.
Las personas que no duermen lo suficiente tienen menor capacidad para defenderse de los resfriados, la gripe y otras enfermedades. Las necesidades de sueño varían según cada persona y la edad, pero en promedio los adultos necesitan entre 7 y 9 horas de sueño por noche. Los niños en edad escolar necesitan entre 9 y 11 horas de sueño.
Mantenga una buena higiene personal.
Lávese las manos con frecuencia y cúbrase con el codo al toser y estornudar. Estas acciones sencillas pueden ayudar a evitar la propagación de gérmenes. Pueden protegerlo a usted y a quienes lo rodean.
¿Cómo pueden los estudiantes universitarios manejar el pico de asma de septiembre?
Los estudiantes universitarios pueden presentar síntomas de asma cuando regresan al campus después de las vacaciones de verano.
Vivir en residencias estudiantiles, asistir a clases concurridas y participar en actividades del campus puede aumentar la exposición a virus respiratorios. Las alergias del otoño, los problemas de calidad del aire, el estrés y los cambios en la rutina diaria pueden hacer que el asma sea más difícil de controlar.
Algunos consejos prácticos para estudiantes universitarios con asma:
- Establezca una rutina para tomar el medicamento para el asma. Cuando llegue al campus, haga un plan para usar su medicamento de control diario para el asma a la misma hora todos los días. Por ejemplo, mantenga su inhalador junto a su cepillo de dientes y, cuando se cepille los dientes cada mañana, use su dosis diaria. Mantenga su inhalador de alivio rápido en la mochila.
- Mantenga limpio el lugar donde vive. Ya sea que viva en una residencia universitaria, un apartamento o una casa compartida, quite el polvo con regularidad, lave la ropa de cama con frecuencia y reporte de inmediato cualquier fuga de agua o presencia de moho. Pida a sus compañeros de habitación que no fumen, vapeen ni usen productos con aromas fuertes en espacios cerrados.
- Ayude a prevenir enfermedades. Los campus universitarios reúnen a personas de muchos lugares, lo que facilita la propagación de virus. Evite el contacto cercano con personas que estén enfermas. Averigüe si el centro de salud de su campus ofrece vacunas contra la gripe y el COVID-19, o vacúnese en su farmacia local.
- Revise la calidad del aire antes de pasar tiempo al aire libre. Muchos estudiantes universitarios caminan o van en bicicleta por el campus, hacen ejercicio al aire libre o asisten a actividades al aire libre en el campus. En los días con niveles altos de polen, ozono, humo de incendios forestales o con mala calidad del aire, limite el tiempo que pasa al aire libre cuando sea posible.
- Sepa cuándo buscar ayuda. Si usa su inhalador de alivio rápido con mayor frecuencia para tratar el asma, o presenta síntomas nocturnos con regularidad, estas podrían ser señales de que su asma no está bien controlada. Programe una cita en el centro de salud de su campus o con su proveedor de atención médica habitual.
Preguntas y respuestas (P&R) sobre el pico de asma de septiembre
Estas son algunas de las preguntas frecuentes sobre el pico de asma de septiembre. Si tiene alguna pregunta que no se haya respondido aquí, envíe un correo electrónico al editor para que la agregue a la sección de P&R.
¿Cuándo es la semana pico de asma?
La semana pico de asma es la tercera semana de septiembre. Históricamente, esta es la semana en la que los ataques de asma aumentan hasta alcanzar su nivel más alto. También es la semana en la que las visitas a la sala de emergencias y hospitalizaciones relacionadas con el asma alcanzan su nivel más alto.
¿Qué causa el pico de asma de septiembre?
El pico de asma de septiembre se debe a varios factores. Los adultos y los niños están expuestos a más desencadenantes de alergias y asma que durante el verano.
Entre los desencadenantes se incluyen los virus respiratorios, como los del resfriado y la gripe. Los alérgenos del otoño, como el polen de ambrosía y el moho, también son comunes en septiembre. Los niños en edad escolar pueden estar expuestos a la contaminación del aire causada por autobuses escolares y camiones detenidos con el motor encendido.
Al mismo tiempo, las personas pasan más tiempo en espacios cerrados durante el otoño, donde pueden inhalar ácaros del polvo, caspa de mascotas y otros alérgenos presentes en interiores.
Todos estos desencadenantes pueden inflamar las vías respiratorias y empeorar los síntomas del asma. Usar los medicamentos para el asma según las indicaciones y seguir su plan de acción para el asma puede ayudar a reducir el riesgo de un ataque de asma.
¿Por qué el asma se agrava durante el pico de asma de septiembre?
El asma suele empeorar en septiembre porque varios desencadenantes se presentan al mismo tiempo. Los virus respiratorios se propagan, mientras que el polen de ambrosía y el moho son alérgenos comunes. Algunas personas pueden dejar de usar su medicamento de control durante el verano. Esto puede provocar síntomas graves de asma, cuando las personas se exponen a los desencadenantes en el otoño.
En conjunto, estos desencadenantes pueden aumentar el riesgo de ataques de asma.
¿Cómo puedo prepararme para el pico de asma de septiembre y controlar eficazmente los síntomas?
La mejor manera de prepararse para el pico de asma de septiembre es planificar con anticipación. Antes de que comience el otoño, consulte a su proveedor de atención médica para una consulta de control del asma. Asegúrese de que su asma esté bien controlada.
Conozca los desencadenantes de su asma, como los virus del resfriado, el polen de ambrosía, el moho, el humo y la mala calidad del aire. Trate de evitarlos cuando sea posible.
Use su medicamento de control diario según las indicaciones, incluso si se siente bien. No deje de usar su medicamento de control diario durante el verano. Esto puede provocar síntomas graves de asma, cuando se expone a los desencadenantes del otoño.
Siga el plan de acción para el asma elaborado junto con su médico. Lleve siempre consigo su inhalador de alivio rápido para tratar los síntomas repentinos. Si sus síntomas empeoran o necesita usar su inhalador de alivio rápido con mayor frecuencia, comuníquese de inmediato con su proveedor de atención médica.
Agosto de 2026
Revisión en inglés:
Bradley Chipps, MD, FACAAI, es alergólogo certificado por la junta y neumólogo pediátrico del Capital Allergy and Respiratory Disease Center, en Sacramento, California. Obtuvo su título de médico en la rama de Medicina de la Universidad de Texas en Galveston en 1972. Es el antiguo presidente del Colegio Americano de Alergia, Asma e Inmunología (ACAAI)





