Alergia a factores medioambientales internos

Si se sufre de asma o alergia, controlar la calidad de aire que respiramos fuera es una tarea imposible. Pero tener un aire limpio y saludable dentro de nuestros hogares, es algo que sí se puede alcanzar.

Mientras el polen y la contaminación se llevan toda la atención, estudios indican que el nivel de contaminación al interior de hogares y edificios es dos a tres veces más alto que en espacios abiertos; Estudios de la Agencia de Protección del Ambiente (EPA) señalan que los niveles de aire contaminado son de dos a cinco veces más altos en el interior de cualquier recinto que en el exterior.  Caspa del pelo de su mascota, ácaros de polvo, moho, humo de segunda mano, presencia de cucarachas y roedores (ratones/ratas), o el simple uso de limpiadores químicos o velas aromáticas, pueden provocar síntomas de alergia. Y si además tiene asma, esto puede incluso llevarlo a la sala de emergencias. La forma de prevenirlos es remover los elementos causantes tanto de la casa, la escuela o del ambiente en donde juega el niño.

Caspa de animalesPero durmiendo en el sofá

No solo perros y gatos: todos los animales que tienen pelaje producen caspa, incluyendo ratones, conejillos de indias, jerbos, hámsteres, conejos y hurones. Pájaros y reptiles, al igual que su alimento y jaulas, también desprenden alérgenos e irritantes. Incluso las llamadas mascotas “seguras” como lagartos, camaleones y víboras pueden causar problemas, especialmente si comen alimento vivo como saltamontes, larvas, ratones y ratas.

Las pequeñas partículas de proteína que se encuentran en la orina, saliva y caspa del animal vuelan en el aire cuando se limpia o transporta la jaula. Las mascotas y sus fuentes de alimentación producen desechos que se pudren, ya sea que vivan en el hogar/aula o estén allí por corto período de tiempo, estos animales pueden provocar alergia y/o asma.

Ácaros de polvo

Los ácaros de polvo parecen monstruos gigantes, pero miles de ellos pueden caber sobre la cabeza de un alfiler. Viven en almohadas, colchones, tapices de muebles, juguetes con relleno (animales de peluche) y alfombras: donde sea que tengan una fuente de caspa o de escamas de piel humana para alimentarse.  Cuando las pequeñas particular desechadas por los ácaros son inhaladas, causan tos, congestión nasal picazón en los ojos y sibilancia. Mantenga a los ácaros controlados reduciendo la humedad de la habitación a menos de 50 por ciento; lave los cobertores, sábanas y almohadas de manera frecuente, y utilice protectores para los ácaros en el colchón, la base de la cama o box spring y almohadas.

Moho

En cualquier lugar donde los niveles de humedad son altos, si usted huele a humedad es porque está enmohecido. El moho se reproduce mediante esporas; las esporas son invisibles a simple vista y flotan en el aire exterior e interior. El moho puede crecer al interior cuando las esporas caen sobre superficies mojadas. Existen muchos tipos de moho y ninguno crecerá sin agua o humedad.

Humo de segunda mano

Un irritante muy poderoso que puede causar rápidamente tos y sibilancia. El humo de fumadores (humo de segunda mano) ya sea de un cigarrillo encendido o el que exhala un fumador, es un irritante que puede provocar síntomas en sus vías respiratorias. Además, aunque respirar humo de segunda mano no es saludable para nadie, los niños son aún más vulnerables al humo que los adultos. Los pulmones de los niños todavía se están desarrollando, por lo tanto el ritmo de su respiración es más rápido que el de las personas mayores.

Desperdicios de cucarachas, ratones y ratas

Hay proteínas microscópicas que provienen de los desperdicios de estos animales (orina y materia fecal) – además de saliva – que pueden transportarse en el aire y causar síntomas de alergia y asma cuando se las inhala. Los síntomas pueden aparecer de inmediato o después de un tiempo.

Elementos irritantes

Si pudiéramos colorear las pequeñas partículas y elementos químicos que respiramos a diario, estaríamos sorprendidos de la cantidad que constantemente bombardean nuestro aire. Estos se encuentran en: fragancias fuertes (velas y perfumes) productos de limpieza (cloro), desodorantes ambientales, polvo de proyectos de construcción y remodelación, pesticidas en aerosol y químicos tóxicos, pintura, madera, cortadoras de pasto y gasolina, entre otros.

 

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