Asma inducida por ejercicio

La mayoría de las personas con asma crónica (más del 90%) pueden –especialmente cuando su asma no está bien controlada – experimentar síntomas de asma durante o después de realizar alguna actividad física. Hay otro grupo que, sin tener manifestaciones de asma crónica, experimentan síntomas solo cuando realizan alguna actividad física o cuando terminan de hacerla. Esto es llamado broncoconstricción inducida por el ejercicio (BIE) o asma inducida por ejercicio (AIE).

Desencadenantes

Las personas que sufren de BIE son en general muy sensibles a los cambios bruscos de temperatura y humedad, a las bajas temperaturas y al aire seco. Al respirar, la nariz calienta y humidifica el aire, pero durante el ejercicio la respiración se realiza también por la boca, provocando que aire frío y seco llegue a la parte inferior de las vías respiratorias y pulmones sin pasar por la nariz, lo que desencadena los síntomas

Los contaminantes del aire, los altos niveles de polen y las infecciones respiratorias virales también pueden ser desencadenantes. También se pueden presentar síntomas mientras se hace ejercicio por falta de estado físico, debido a alergias nasales con tratamiento insuficiente o a problemas en las cuerdas vocales.

Los síntomas de broncoconstricción inducida por el ejercicio (BIE) son similares a los del asma crónica, pero el momento en que ocurren los síntomas está relacionado con la actividad física.

Algunos síntomas son:

  • Sibilancia
  • Opresión en el pecho
  • Tos
  • Disnea
  • Dolor en el pecho

Estos síntomas pueden aparecer durante el ejercicio o 5 a 10 minutos después de haber terminado de hacerlo. Su máxima intensidad puede ser alcanzada 5 a 10 minutos más tarde y desaparecer en el intervalo de una hora. En algunas personas esto puede ocurrir varias horas después de ejercitar.

Diagnóstico

Si ha tenido alguno de estos síntomas mientras hace ejercicio, consulte con un especialista. El médico le hará una historia clínica que incluirá antecedentes familiares de alergia y/o asma y le realizará exámenes físicos.

También puede pedirle una prueba de broncoprovocación, en donde tendrá que practicar algún tipo de actividad física como correr en una cinta o utilizar una bicicleta. En ella el médico utilizará un espirómetro para evaluar la cantidad de aire expelido por sus pulmones antes y después del ejercicio. Si exhala aire con menos energía después del ejercicio, es muy probable que se trate de BIE. También puede darle un medicamento inhalable, como albuterol, y si su respiración mejora después de eso, es muy probable que le diagnostique asma.

Tratamiento

Si es diagnosticado con asma inducida por ejercicio, su doctor le recomendará cómo manejarla para que continúe su vida lo más normal posible, adecuando su esfuerzo físico dentro de un marco de diagnóstico, medicamentos y plan de control y acción adecuados. Juntos podrán desarrollar un plan de tratamiento que le permitirá participar en actividades con mínimos síntomas de asma.

Además:

  • Controle los cambios de temperatura de su cuerpo. Haga un buen calentamiento al empezar cualquier ejercicio y recupere lentamente su temperatura inicial al terminar de hacerlo. Así evitará los cambios bruscos de temperatura de las vías respiratorias y evitará que éstas se estrechen y no lo dejen respirar bien.
  • Mientras ejercita intente respirar solo por la nariz.
  • Descanse cada cierto tiempo.
  • Evite hacer ejercicio al aire libre cuando hace mucho frío o cuando los niveles de contaminación y polen estén muy altos, si estos últimos también desencadenan su asma. Si lo hace, asegúrese de cubrir su boca con una bufanda o mascarilla.
  • No haga ejercicio cuando esté resfriado o tenga alguna infección respiratoria.

Deportes recomendados:

Aunque una persona que maneja un correcto plan de acción para el control de su asma puede ser capaz de realizar cualquier deporte, hay unos más recomendados que otros, por el esfuerzo físico que representan.

Si no se tiene alergia o sensibilidad al cloro, la natación se considera uno de los
deportes más “recomendados” para las personas con AIE o que sufren de asma crónica. El ambiente húmedo (y cálido, si se practica en una piscina temperada), la posibilidad de practicarlo doce meses al año, la tonificación que da  los músculos pectorales y la posición horizontal en la que se maneja el cuerpo ayudan a movilizar las secreciones desde el fondo de los pulmones. También se recomienda caminar, andar en bicicleta, el excursionismo, béisbol, fútbol americano, lucha libre, golf, gimnasia, pruebas cortas de atletismo o el surf.

Los deportes de resistencia como el fútbol (soccer), básquetbol, ciclismo de competición o pruebas como triatlón, son menos recomendados. También el hockey sobre hielo, por el ambiente frío en el que se desenvuelve.

Pero recuerde. Muchos atletas que padecen asma han comprobado que, con el entrenamiento, tratamiento y medicación adecuados, pueden practicar cualquier deporte.

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Publicado en Asma